Después de haber dejado mi blog en estado de casi total abandono, hoy he decidido acercarme a él nuevamente, poco a poco, a ver si muerde o si se deja acariciar. Me ha parecido apropiado iniciar este acercamiento con un texto ya escrito y publicado en otro lugar (la revista GALDE). No es que publique mucho, pero ya que son contadas las ocasiones en las que se me permite compartir con la humanidad mis humildes pensamientos, creo apropiado aprovechar el esfuerzo realizado.
Aquí les dejo el link que les llevará a un artículo que escribí en noviembre del 2013 sobre el dinero, bastante en la línea de mi último post sobre este mismo tema: "¿Hay alternativa al dinero?"
Espero que lo disfruten.
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lunes, 12 de enero de 2015
miércoles, 14 de mayo de 2014
Maldito dinero
Aunque en esta entrada no les voy a hablar de ciencia ficción ni de ningún otro género cercano, sí me gustaría comenzar con el efecto que generan algunas obras literarias o cinematográficas. Se trata de ese pequeño desplazamiento de la realidad que se produce al introducir en un relato o una descripción un elemento que ligeramente lo trastoca todo. Sin mucho esfuerzo de ser ni exhaustiva ni académica, me viene a la mente Julio Cortazar o, en otro estilo, Buñuel. La aparentemente apacible vida familiar de una casa que organiza su actividad diaria dependiendo de en qué estancia se encuentre el tigre. Una mundana y vulgar fiesta de burgueses que inesperada y misteriosamente no pueden abandonar la casa a la que han sido invitados. No hay extraterrestres, ni viajamos en el tiempo, ni la ciencia ha inventado la teletransportación; sin embargo, o precisamente por carecer de elementos tan estrambóticos, estos textos o películas producen un fuerte efecto de extrañeza.
El anuncio de Bankia en el que personas "normales" (mortal normal, currela, incluso buena persona) se convierten en "banqueros" produce, en cierta medida, ese mismo efecto. Es una persona totalmente normal, sin embargo, también es banquero. Todo normal, menos esa pequeña excentricidad. Lo tragamos, pero sabe raro. Es como forzarse a aceptar que pulpo es un animal doméstico. Siempre hemos asociado la figura del banquero a ciertos tipos de personas (como los que dibuja El Roto), pero difícilmente llegamos a pensar que nosotrxs podemos serlo.
El anuncio de Bankia en el que personas "normales" (mortal normal, currela, incluso buena persona) se convierten en "banqueros" produce, en cierta medida, ese mismo efecto. Es una persona totalmente normal, sin embargo, también es banquero. Todo normal, menos esa pequeña excentricidad. Lo tragamos, pero sabe raro. Es como forzarse a aceptar que pulpo es un animal doméstico. Siempre hemos asociado la figura del banquero a ciertos tipos de personas (como los que dibuja El Roto), pero difícilmente llegamos a pensar que nosotrxs podemos serlo.
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