Circunstancias de la vida me han llevado a tener que reflexionar
sobre mi trabajo de campo en Micronesia. Es esta una experiencia que he llevado y
lucido como una cicatriz (más allá de cualquier consideración
estética, como una marca que te deja la vida): inscrita en mi cuerpo y mi carácter. Pero, curiosamente,
nunca me he detenido a reflexionar sobre lo que allí viví, ni como
antropóloga ni como persona. Y ahora que me pongo a ello, me doy
cuenta de que el pasado es un país lejano y, a menudo, extraño,
sobre todo para quienes tenemos mala memoria.
lunes, 2 de marzo de 2015
lunes, 12 de enero de 2015
Reciclaje de textos (2), sobre bienes comunes
Veo que mi blog gruñe y amenaza con morder, rabioso de sentirse abandonado tanto tiempo. Así que sigo mi táctica de aproximación cautelosa. Esta vez, también, con otro texto ya publicado, y que lleva por título "Los bienes comunes que tenemos cerca".
Una reflexión modesta sobre ciertas utopías: la de lo común y la del homo homini lupus.
Que sigan disfrutando.
Una reflexión modesta sobre ciertas utopías: la de lo común y la del homo homini lupus.
Que sigan disfrutando.
Reciclaje de textos (1), aquí va uno sobre el dinero
Después de haber dejado mi blog en estado de casi total abandono, hoy he decidido acercarme a él nuevamente, poco a poco, a ver si muerde o si se deja acariciar. Me ha parecido apropiado iniciar este acercamiento con un texto ya escrito y publicado en otro lugar (la revista GALDE). No es que publique mucho, pero ya que son contadas las ocasiones en las que se me permite compartir con la humanidad mis humildes pensamientos, creo apropiado aprovechar el esfuerzo realizado.
Aquí les dejo el link que les llevará a un artículo que escribí en noviembre del 2013 sobre el dinero, bastante en la línea de mi último post sobre este mismo tema: "¿Hay alternativa al dinero?"
Espero que lo disfruten.
Aquí les dejo el link que les llevará a un artículo que escribí en noviembre del 2013 sobre el dinero, bastante en la línea de mi último post sobre este mismo tema: "¿Hay alternativa al dinero?"
Espero que lo disfruten.
miércoles, 14 de mayo de 2014
Maldito dinero
Aunque en esta entrada no les voy a hablar de ciencia ficción ni de ningún otro género cercano, sí me gustaría comenzar con el efecto que generan algunas obras literarias o cinematográficas. Se trata de ese pequeño desplazamiento de la realidad que se produce al introducir en un relato o una descripción un elemento que ligeramente lo trastoca todo. Sin mucho esfuerzo de ser ni exhaustiva ni académica, me viene a la mente Julio Cortazar o, en otro estilo, Buñuel. La aparentemente apacible vida familiar de una casa que organiza su actividad diaria dependiendo de en qué estancia se encuentre el tigre. Una mundana y vulgar fiesta de burgueses que inesperada y misteriosamente no pueden abandonar la casa a la que han sido invitados. No hay extraterrestres, ni viajamos en el tiempo, ni la ciencia ha inventado la teletransportación; sin embargo, o precisamente por carecer de elementos tan estrambóticos, estos textos o películas producen un fuerte efecto de extrañeza.
El anuncio de Bankia en el que personas "normales" (mortal normal, currela, incluso buena persona) se convierten en "banqueros" produce, en cierta medida, ese mismo efecto. Es una persona totalmente normal, sin embargo, también es banquero. Todo normal, menos esa pequeña excentricidad. Lo tragamos, pero sabe raro. Es como forzarse a aceptar que pulpo es un animal doméstico. Siempre hemos asociado la figura del banquero a ciertos tipos de personas (como los que dibuja El Roto), pero difícilmente llegamos a pensar que nosotrxs podemos serlo.
El anuncio de Bankia en el que personas "normales" (mortal normal, currela, incluso buena persona) se convierten en "banqueros" produce, en cierta medida, ese mismo efecto. Es una persona totalmente normal, sin embargo, también es banquero. Todo normal, menos esa pequeña excentricidad. Lo tragamos, pero sabe raro. Es como forzarse a aceptar que pulpo es un animal doméstico. Siempre hemos asociado la figura del banquero a ciertos tipos de personas (como los que dibuja El Roto), pero difícilmente llegamos a pensar que nosotrxs podemos serlo.
domingo, 4 de mayo de 2014
"We are faaaamily"
A menudo me apeno de no ser más erudita. Lo digo no tanto por aburrir y acomplejar a mis compañerxs de conversación o, sin ir más lejos, a mis lectorxs, sino más bien por tener más a mano conocimientos que han ido pasando bajo mis narices a lo largo de los ya casi diez lustros que llevo en este planeta. No es menos cierto que hoy en día contamos con una maravilla llamada Internet, sin la cual no recuerdo muy bien cómo podíamos sobrevivir no hace tanto tiempo (lo tendré que mirar en Internet).
Estos días me estuve acordando de un librito de George Berkeley titulado Tratado sobre los principios del conocimiento humano, y, claro, he tenido que acudir a la Wikipedia para contrastar si lo que de él recordaba era una de las sucias jugarretas de mi memoria de pez, pero parece ser que no. Si lo traigo aquí a colación es porque me revolotea en la cabeza estos días y porque su razonamiento me parece, cuanto menos, divertido y más o menos a propósito de lo que hoy les quiero hablar: la familia.
domingo, 9 de marzo de 2014
La criada bajo el yugo del cuento
Hay días en los que el ánimo está tan amargamente cenizo que sería mejor no escribir. Pero están de suerte, porque no va a tener que tragarse las pústulas que estoy produciendo profusamente en este momento al leer esta entrada, ya que la escribí casi en su totalidad cuando me hallaba en un estado infinitamente más jovial y aun no era presa del estado que precede a la aparición de una calentura en el labio.
Sin embargo, les prevengo: el tema también es ceniciento, como si algo ya me hubiera anunciado lo que estaba por venir. Espero que esto no les desanime de la lectura, y aún menos cuando les diga que al escribir esta entrada me voy a meter en un berenjenal del que no sé si voy a salir bien parada. Bien, allá voy.
Aquí les quería seguir hablando de la ciencia ficción y la etnografía, y el pretexto es la escalofriante distopía que mencionaba al final de mi anterior entrada: El cuento de la criada de Margaret Atwood.
Sin embargo, les prevengo: el tema también es ceniciento, como si algo ya me hubiera anunciado lo que estaba por venir. Espero que esto no les desanime de la lectura, y aún menos cuando les diga que al escribir esta entrada me voy a meter en un berenjenal del que no sé si voy a salir bien parada. Bien, allá voy.
Aquí les quería seguir hablando de la ciencia ficción y la etnografía, y el pretexto es la escalofriante distopía que mencionaba al final de mi anterior entrada: El cuento de la criada de Margaret Atwood.
domingo, 9 de febrero de 2014
Ciencia ficción etnográfica o etnografía de ficción
Como bien reza el nombre de este blog, nada más lejos de mi intención que escribir algo original. Digo original en el sentido de único y diferente de lo que existe en el mundo. Mi pretensión al escribir aquí es, ni más ni menos, que pasármelo bien, porque disfruto escribiendo. La etnografía es un hilo conductor, pero, sin desmerecer la importancia que para mí tiene, no niego que podría haber sido otro. De momento, me permite seguir tirando del carrete y hablar de cosas que están separadas por la razón, pero unidas por el sentimiento (esta frase tampoco es mía). Este es el caso de la ciencia ficción y la etnografía.
Aunque haya quien la considere un género menor (allá ellxs), la ciencia ficción es para mí una de los géneros literarios que más te hace olvidar que estás leyendo recostada en un sofá. Además del placer de la lectura que procura cualquier libro bien escrito, la ciencia ficción te da otra cosa que para mí es fundamental: una patada en la cabeza. Es decir, te hace imaginar, vivir (cuando se es una lectora muy entregada) lo que en nuestro presente y nuestro mundo es imposible. Es ir de excursión a paisajes altamente improbables de la mano de una buena descripción. Y es aquí donde se encuentra con la etnografía.
Aunque haya quien la considere un género menor (allá ellxs), la ciencia ficción es para mí una de los géneros literarios que más te hace olvidar que estás leyendo recostada en un sofá. Además del placer de la lectura que procura cualquier libro bien escrito, la ciencia ficción te da otra cosa que para mí es fundamental: una patada en la cabeza. Es decir, te hace imaginar, vivir (cuando se es una lectora muy entregada) lo que en nuestro presente y nuestro mundo es imposible. Es ir de excursión a paisajes altamente improbables de la mano de una buena descripción. Y es aquí donde se encuentra con la etnografía.
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