lunes, 21 de marzo de 2016

Barrizal en Europa. Seguimos con los pies secos



Es difícil, sino imposible, separar la vida de una del resto del mundo. Mis días ahora mismo se componen de frustraciones personales del tres al cuarto y de anhelos egóticos, por un lado, y del dolor (masivo) ajeno del que nos ha tocado ser testigos, por el otro. Mis pensamientos y energías van y vienen entre qué ponemos para cenar y el drama de las miles de personas que huyen de la guerra y se hunden en el barro europeo.
Foto: Principia Marsupia ‏@pmarsupia Mar 13


viernes, 4 de septiembre de 2015

De simplezas y complejidades

Aunque no soy una persona ni famosa ni conocida, he sido entrevistada varias veces en diferentes medios de comunicación por razones que no vienen a cuento. Y he de decir que pocas han sido las veces en las que no me ha decepcionado el resultado. De entrada, siempre me veo desfavorecida y hasta mi voz me desagrada.

sábado, 23 de mayo de 2015

Los límites de lo humano y la democracia

Se acercan las elecciones municipales y no quiero desaprovechar la ocasión para hablarles de un tema que me persigue. Seré original y no gastaré ni un solo bit en criticar a la clase política. Otros, más competentes, ya se ocupan de esa triste tarea. De lo que quiero hablarles aquí es de los límites de lo humano y de la democracia. 

Por si no lo recuerdan, la elección de representantes a través del voto es el ejercicio que supuestamente caracteriza a la democracia. Bien, de momento no pondremos esto en cuestión, igual otro día. Hoy nos vamos a dejar seducir por la retórica de los tiempos y vamos a imaginar por un momento que sí, que democracia es esto en lo que vivimos, y que este domingo seremos testigos y partícipes del principal ritual de la liturgia democrática: el voto.

lunes, 2 de marzo de 2015

De bichos y antropólogas: unos pensamientos sobre mi trabajo de campo

Circunstancias de la vida me han llevado a tener que reflexionar sobre mi trabajo de campo en Micronesia. Es esta una experiencia que he llevado y lucido como una cicatriz (más allá de cualquier consideración estética, como una marca que te deja la vida): inscrita en mi cuerpo y mi carácter. Pero, curiosamente, nunca me he detenido a reflexionar sobre lo que allí viví, ni como antropóloga ni como persona. Y ahora que me pongo a ello, me doy cuenta de que el pasado es un país lejano y, a menudo, extraño, sobre todo para quienes tenemos mala memoria.

lunes, 12 de enero de 2015

Reciclaje de textos (2), sobre bienes comunes

Veo que mi blog gruñe y amenaza con morder, rabioso de sentirse abandonado tanto tiempo. Así que sigo mi táctica de aproximación cautelosa. Esta vez, también, con otro texto ya publicado, y que lleva por título "Los bienes comunes que tenemos cerca".
Una reflexión modesta sobre ciertas utopías: la de lo común y la del homo homini lupus.

Que sigan disfrutando.


Reciclaje de textos (1), aquí va uno sobre el dinero

Después de haber dejado mi blog en estado de casi total abandono, hoy he decidido acercarme a él nuevamente, poco a poco, a ver si muerde o si se deja acariciar. Me ha parecido apropiado iniciar este acercamiento con un texto ya escrito y publicado en otro lugar (la revista GALDE). No es que publique mucho, pero ya que son contadas las ocasiones en las que se me permite compartir con la humanidad mis humildes pensamientos, creo apropiado aprovechar el esfuerzo realizado.
Aquí les dejo el link que les llevará a un artículo que escribí en noviembre del 2013 sobre el dinero, bastante en la línea de mi último post sobre este mismo tema: "¿Hay alternativa al dinero?"

Espero que lo disfruten.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Maldito dinero

Aunque en esta entrada no les voy a hablar de ciencia ficción ni de ningún otro género cercano, sí me gustaría comenzar con el efecto que generan algunas obras literarias o cinematográficas. Se trata de ese pequeño desplazamiento de la realidad que se produce al introducir en un relato o una descripción un elemento que ligeramente lo trastoca todo. Sin mucho esfuerzo de ser ni exhaustiva ni académica, me viene a la mente Julio Cortazar o, en otro estilo, Buñuel. La aparentemente apacible vida familiar de una casa que organiza su actividad diaria dependiendo de en qué estancia se encuentre el tigre. Una mundana y vulgar fiesta de burgueses que inesperada y misteriosamente no pueden abandonar la casa a la que han sido invitados. No hay extraterrestres, ni viajamos en el tiempo, ni la ciencia ha inventado la teletransportación; sin embargo, o precisamente por carecer de elementos tan estrambóticos, estos textos o películas producen un fuerte efecto de extrañeza.

El anuncio de Bankia en el que personas "normales"  (mortal normal, currela, incluso buena persona) se convierten en "banqueros" produce, en cierta medida, ese mismo efecto. Es una persona totalmente normal, sin embargo, también es banquero. Todo normal, menos esa pequeña excentricidad. Lo tragamos, pero sabe raro. Es como forzarse a aceptar que pulpo es un animal doméstico. Siempre hemos asociado la figura del banquero a ciertos tipos de personas (como los que dibuja El Roto), pero difícilmente llegamos a pensar que nosotrxs podemos serlo.